jueves, 19 de diciembre de 2013

Artículo: ¿Están dados los concursos literarios? El escritor está solo.


¿Están dados los concursos literarios?

El escritor está solo

Artículo

Un profesor, en un curso de creación de empresas, nos dijo a los que allí estábamos presentes, que la creación de una empresa es comparable al nacimiento del propio hijo. Y acto seguido añadió que a ese hijo, continuando con la analogía, querríamos protegerlo de todo, y de todos, a cualquier precio. Finalmente, entre otras muchas cosas, también nos aseguró que ese hijo, sin ningún tipo de dudas, sería el más guapo del mundo.
Con el nacimiento de una novela, un relato o un poema, por citar solo algunos formatos, y esto ya lo digo yo, ocurre algo muy parecido. La defenderemos a capa y espada, mientras que la objetividad, o la excelente percepción de nuestra obra, se diluye como lo hace el hielo en una copa de gin tonic. La decepción, entonces, acostumbra a sobrevenir cada vez que nuestra novela, relato o poesía se estampa contra el enorme tabique que significa un
Un escritor cabreado (El fin del romance)
jurado, capacitado o no para juzgar. Luego, es nuestro hocico el que se precipita contra la pantalla del ordenador, del móvil o de la tablet, tratando de hallar una explicación coherente a lo sucedido mientras no cesamos en el empeño de rastrear nuestro nombre y apellidos en el listado de finalistas o vencedores, siempre y cuando se facilite, que no ocurre siempre. El nombre no aparece, y nuestro hijo, por consiguiente, ya no nos parece tan agraciado como cuando estaba en brazos de su madre en la cama del paritorio. Y al final, si nos detenemos un momento a reflexionar, llegamos a la conclusión de que hay tantos hijos como escritores. Algunos escritores, incluso, poseen familia numerosa.

Empleo esta imperfecta metáfora o analogía, simplemente para decir que hay muchos autores escribiendo, seguramente muy buenos en no pocos casos, y que en las mesas de los jueces –si es que realmente llegan a ellas– se pueden acumular cien, doscientas, y hasta trescientas obras –he llegado a contar incluso mil, según la información aportada por el organizador del certamen–, y de las cuales, no sabría especificar en qué porcentaje, posiblemente las hayamos encajado con cincel y martillo, pues poco o nada tenían que ver con el motivo del concurso aparecido en las bases. A todo esto, hay que añadir las filias y las fobias de aquellos jueces, pues a todos nos ocurrirá que no nos guste todo lo que leemos aunque esté muy bien escrito. Finalmente, y si el concurso ha sido convocado por una editorial, y no por un ayuntamiento o una asociación de vecinos, con mayor razón es obvio suponer que el jurado elija, entre otros factores, las obras que puedan tener una vida próspera en el mercadillo de los libros. Es lógico, y puede que también lícito.
Sin embargo, es inevitable que en algún momento de nuestra frustración nos planteemos el hecho de que muchos concursos literarios puedan haber sido convocados con el único propósito de promocionar a tal o cual autor, es decir, que el vencedor del certamen ya tenga nombre y apellido previo a su convocatoria. Este tipo de certámenes se detectan rápidamente, pues generalmente hay bastante opacidad en el desarrollo del mismo (no se informa sobre si tu obra ha llegado o no, no aparecen listados de finalistas, nadie contesta a preguntas lógicas que formulamos a través del correo electrónico, transcurre muy poco tiempo entre el plazo límite de entrega y el fallo del jurado, o el ganador ya está recogiendo el premio antes de que se publicite el acto y cualquier listado de finalistas). Pero todo esto es difícil de demostrar, y además no merece la pena invertir tiempo en ello. Cada cual que gestione su empresa (sobre todo si es una editorial) como lo crea conveniente. Lo verdaderamente relevante es que el autor, el escritor que no venció, y que sigue estando solo, y extraviado, siempre tendrá a su alcance otras vías de hacer llegar su obra al público. Y ahí están las famosas “autopublicaciones”, en formato papel o libro electrónico, e incluso las “coediciones”, de la mano de algunas editoriales. Aunque mucho cuidado con esta fórmula, puede ser engañosa, con contratos abusivos y bastante cara.
Pero la autopublicación no es el motivo de esta reflexión, y seguramente la trataré en otro contexto y momento. Así que, para concluir, os dejo una serie de enlaces en donde sus autores exponen, en algunos casos de manera muy pormenorizada, lo que aquí se ha reflexionado muy escuetamente. Me llamó mucho la atención la opinión del autor de un blog, creo que de Argentina, y que muy a mi pesar no he logrado volver a localizar, que, con mucho optimismo, reconocía que el ochenta por ciento de los concursos estaban previamente concedidos, pero que había que luchar por ese veinte por ciento restante. Puede que tenga razón. Por mi parte, y para no dejar lugar a las dudas, este blog querrá y continuará publicando, sin ningún tipo de veto, todas aquellas convocatorias, fallos y promociones de libros y autores (autopublicados o no) que las editoriales deseen enviarle. Al final, es el lector quien gana, ya que será él quién discrimine una obra por su calidad, poniéndonos a todos los que escribimos en nuestro justo lugar. Sí, es cierto, hay algunos autores que juegan con ventaja… Pero será también porque son buenos escritores y se lo habrán trabajado con perseverancia durante años.

Éstos son los enlaces que, a mi criterio, he seleccionado: 
¿Hay transparencia en los premios literarios?
Ojo con los premios literarios
La objetividad en los concursos: el currículum literario
Éxito y opacidad
Premios y Concursos Literarios en México (para cuentista)


Carlos Benítez



Descárgate este artículo en el siguiente enlace: el guelde en la cazuela 

No puedo dejar pasar la oportunidad de recomendar un estupendo libro de Paulo Coelho, El vencedor está solo -cuyo título me ha servido de inspiración para subtitular este artículo- y que trata sobre el éxito, la búsqueda del mismo, así como de las motivaciones para hacerlo y las consecuencias de haberlo intentado, logrado y hasta frustrado.





El vencedor está solo











Quizás también te interese ver el siguiente vídeo relacionado:





Vensicrees tapa blanda
Vensicrees ebook

No hay comentarios:

Publicar un comentario