viernes, 3 de enero de 2014

Reseña: Reilusionarse. Apasiónate por la vida

Reilusionarse. Apasiónate por la vida

Reseña



Luis Galindo
Hace unos meses asistí a una conferencia organizada por mi empresa. El ponente era Luis Galindo, uno de los conferenciantes más solicitados por las empresas para hablar sobre motivación y liderazgo. Yo no lo conocía, pero algunos de los asistentes habían oído hablar de él, comentaban que era un gran orador y que era imposible salir indiferente de sus conferencias. Decían además que utilizaba muchas palabrotas y gritaba bastante. Todo esto despertó mi curiosidad, así que esperé impaciente el comienzo de la misma.

Rafael Nadal
Efectivamente Luis Galindo habla muy alto, repite un montón las frases y dice infinidad de tacos, pero cuando llevas un rato escuchándole, todo eso pasa a un segundo plano, ya que te envuelve en sus palabras y sobre todo en sus argumentos. Con los ejemplos en los que se apoya, ejemplos comunes de nuestra vida cotidiana, con los que te identificas perfectamente, te va llevando poco a poco a creer en que es posible vivir de una forma optimista, en que se puede creer en las personas, en las empresas, en las instituciones, incluso en el sistema político. Pone muchos ejemplos de personas conocidas como Rafa Nadal, Mandela, Gandhi, que pueden hacernos pensar que claro ellos eran o son personas extraordinarias que consiguen cosas extraordinarias; pero también habla sobre personas corrientes con una vida corriente que luchan por ser la mejor versión de sí mismas.

Lo cierto es que cuando Luis Galindo acabó su conferencia me sentí llena de ilusión y de optimismo pensando que era muy posible que mi actitud hacia la vida fuera más entusiasta e ilusionante.

A las pocas semanas al pasar por el escaparate de una librería me tope con el libro de Luis Galindo: “Reilusionarse: Apasiónate por la vida”, no me pude resistir y lo compré. Entusiasmo y alegría es lo que transmite este título tan llamativo y lo cierto es que a lo largo de ocho temas tan diferentes como:

-España
-El trabajo
-El ocio
-El presente y el futuro
-El agradecimiento
-La generosidad
-La vida
-El amor

Luis Galindo se apoya en los aspectos psicológicos del  optimismo inteligente en los que la búsqueda de la felicidad es el eje central, aceptando la realidad como es, desde una perspectiva madura, reflexiva y responsable. En cada capítulo del libro se plantean también una serie de ejercicios sencillos que nos ayudan a reflexionar y a mejorar en todos los aspectos de nuestra vida.

Personalmente el libro me ha gustado mucho, me parece muy interesante como plantea de una forma sencilla las posibilidades que tenemos para mejorar día a día. Con este libro te impregnas de la necesidad de replantearte cómo estás afrontando tu vida y todo aquello que es importante para ti.

¿Por qué no ser la mejor versión de ti mismo?
¿Por qué no disfrutar más de tu familia?
¿Por qué no?

Muy recomendable.


Por Carol Campos

Descárgate esta reseña en pdf: el guelde en la cazuela

Más información sobre el autor en: www.luisgalindo.com

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8 comentarios:

  1. Hola Carol. Gracias por enviarnos tu interesante reseña! Por cierto, ¿dónde fue esa conferencia? ¿En Tenerife? La verdad es que yo tampoco conocía a Luis Galindo, aunque me parecen bastante interesantes este tipo de iniciativas teniendo en cuenta la situación en la que nos encontramos hoy en día. Un saludo!

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  2. Hola Carlos. Lo vi en una conferencia que organizó mi empresa en Tenerife, el objetivo era que Luis Galindo nos infundiera más optimismo y pasión a la hora de hacer nuestro trabajo. No obstante, Luis Galindo fue más allá y no se centró en el área laboral, sino que se extendió al resto de áreas de nuestra vida: familia, amigos, ocio, etc.
    Fue un gran descubrimiento.

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  3. Hi Carol,

    Siempre son de agradecer los estímulos que nos impulsan, bien como aportación exterior, bien como potenciador de nuestra propia voluntad, a tener una percepción más positiva de nuestra existencia; que nos ayudan a fortalecer, cuando no a descubrir, aquellos sentimientos y valores internos, que no creíamos poseer. Trasladar el optimismo a un individuo o grupo, inteligente en este caso, como eje para alcanzar la felicidad, siempre debe considerarse desde una óptica positiva. No obstante, permíteme dudar del "noble fin" de las grandes empresas. Disculpa la expresión, pero, en mi opinión, no es más que una alteración del clásico "la zanahoria y el burro". Un empleado motivado produce más, aunque la realidad es obstinada, y, en general, las empresas e instituciones aún continúan haciendo muy poco por el bienestar de sus empleados; p.e., maternidad, conciliación familiar, formación, salud laboral…. Entonces, ante su escasa aportación hacia sus plantillas, recurren a consultores y conferenciantes, especialistas en autoestima y ese término inventado que denominan "autoayuda", sin duda de menor coste, para impulsar su productividad. Te adjunto una dirección de una charla dada por el consultor Emilio Duró en Banco Santander. Compara y verás que táctica y estrategia es similar al de Luis Galindo: http://www.youtube.com/watch?v=x2zWCBSTkqI
    No obstante, hay que reconocer que sus presentaciones son ingeniosas y divertidas, y no dejan de alojar orientaciones positivas e enriquecedoras. No puedo más que darte las gracias por tu magnífica reseña. Un abrazo.

    Eduardo González

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  4. Hola Eduardo,

    Efectivamente las empresas buscan el mayor rendimiento de sus empelados y emplean diferentes medios que les permitan lograr éste propósito. Y una de esas vías son los consultores que nos transmiten un montón de técnicas que buscan aumentar la motivación, el optimismo y la felicidad en general.
    Desde luego, tu punto de vista es absolutamente real y coherente, una práctica común especialmente en las grandes compañías y multinacionales.
    No obstante, creo que podemos sacar, a título individual, mucho partido de estas conferencias e ir más allá del mero rendimiento en el trabajo; y de hecho creo que es lo que intenta transmitirnos Luis Galindo en su libro, lo que nos dice es: Vive, vive plenamente y con pasión " todas las facetas de tu vida" (pareja, hijos, amigos, ocio....y trabajo por supuesto).

    Muchas gracias Eduardo, un abrazo.

    Carol Campos

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  5. Hola Carol. Y hola Eduardo. Lo siguiente lo escribo en dos comentarios ya que Blogger me dice que el texto es muy largo...

    Iba a decir que desconozco el muy recurrente tema de la auto ayuda en estos momentos de incertidumbre y sobre todo de caos. Y así es, al menos desde la Teoría, pues no recuerdo haber leído jamás un libro de esas características más allá de lo que me recita mi madre al oído de tanto en tanto para ofrecerme ánimo y esperanza, y tampoco es suyo sino del libro revelado que todos conocemos. Pero desde un punto de vista práctico sí es cierto que he tenido que lidiar con la cuestión en no pocas ocasiones y circunstancias: como empleado raso, como alto directivo, y hasta como emprendedor (¡ahora lo llamamos así en vez de empresario a secas, cosas del lenguaje!). Mi aportación a este interesante e importante debate es sencilla. Creo que ambas posiciones son correctas y se dan en la realidad. ¿Quién no ha "sufrido" en su puesto de trabajo la verborrea kafkiana, a veces perversa, de los valores de empresa que después se queda en nada? O pero aún, en justo lo contrario de lo que aquellos valores promulgaban. Y yo sí creo en los valores de empresa, siempre y cuando se apliquen de manera específica, medible, alcanzable, realista y acotada en el tiempo, vamos, como los objetivos que se debería marcar cualquier organización "realista". No sirven, entonces, los valores con pies de barro, esto es, eufemísticos o que simplemente forman parte de una operación de maquillaje unidireccional (del empresario al empleado) y que, ¡atención directivos! no escapa al ojo avizor del trabajador, que tonto no es. Claro que a algunos directivos poco les importa lo que puedan pensar sus subordinados. En una ocasión un empleado de una gran multinacional española le dijo a su superior directo ya eran las siete de la tarde y que su trabajo ya lo había terminado haría cosa de una hora. El superior directo le respondió que no, que inventara algo para hacer porque el jefe del superior directo estaba por allí y tenía muy a bien que los empleados "implicados" permanecieran en sus puestos de trabajo el tiempo que hiciese falta para que a su vez el jefe del jefe del superior pudiese justificar que en aquella empresa se trabaja duro. No es un chiste. Creo que una televisión europea, no recuerdo cuál, se desplazó a España para filmar los edificios de oficinas iluminados a altas horas de la noche cuando los europeos quizás ya estén en la cama, tomando un vaso de leche o echando una cerveza en el bar de la esquina.

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  6. Dicho esto, no es menos cierto que los cursos, jornadas, talleres, libros de autoayuda pueden precisamente "ayudar" a afrontar con positivismo situaciones negativas o de estrés, aunque también opino que estas estrategias deben regir fundamentalmente en el ámbito personal y no en el profesional, si bien ambos están íntimamente vinculados y no es posible diferenciarlos por mucho que lo deseemos. En definitiva, la "filosofía del positivismo", que por cierto no la inventamos los occidentales, puede servir si la incorporamos decididamente y sobre todo honestamente a nosotros mismos como "sujetos individuales", como un estilo de vida permanente en el tiempo. Supongo que el cambio debería partir de una mismo para después, como un virus, apoderarse del resto de la sociedad. Quizás habría que recelar cuando este cambio se nos da impuesto desde fuera de uno mismo (como en algunas empresas), pues suelen ocultar una finalidad que poco o nada tiene que ver con el desarrollo o evolución (que palabras más chungas...) del hombre en sentido antropológico, colectivo, como especie, o como lo quieran llamar. Cambio o evolución a todos los niveles que más tarde o temprano tendremos que encarar para que, ¡justamente!, ya no sean necesarios los libros de autoayuda, pues ya estarán disponibles para su lectura y relectura dentro de nosotros mismos, quién sabe si en nuestros propios genes.
    p.d: yo mismo fui el encargado, en cierta ocasión, de pensar e impulsar un conjunto de valores entre los empleados de una destacada organización. En parte funcionó, hasta que alguien decidió que aquello era una chuminada y que servía de bien poco, eliminando todo vestigio del trabajo realizado en poco menos de un año. Hoy en día ya no existe esa organización, víctima tal vez de una visión ultrautilitarista de sus fines como organización y donde el trabajador era el enemigo público número uno a combatir. Es dable que la vehiculización de valores en una empresa únicamente, y desgraciadamente, sea factible en entornos con plantillas reducidas, en empresas familiares, en organizaciones cuya finalidad no sea puramente mercantil, o incluso en empresas denominadas de Economía Social del tipo cooperativa, sociedad anónima-limitada laboral, etc. Quién sabe... En estas últimas las dificultades suelen ser otras.

    Un saludo

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  7. Hola,

    Efectivamente la intención de mi empresa era clara; invitarnos a esta conferencia no fue un gesto altruista, tenia el claro objetivo de conseguir mayores beneficios para la compañía. Se trataba de que Luis Galindo nos diese unas claves que nos permitiesen afrontar el día a día con mayor ilusión y motivación, y que a la vez nosotros lo trasladásemos a nuestros equipos. Todo esto hay que verlo en clave económica (€), más ingresos para la empresa. Esto por supuesto estaba muy claro para la mayoría de los que asistimos, sin embargo, creo que podemos mirarlo también desde la óptica del beneficio que puede sacar el trabajador, aplicando a nuestra vida personal muchos de los principios y claves que nos expuso en la charla y que podemos encontrar en el libro.

    Un saludo,

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