lunes, 17 de febrero de 2014

Artículo: El último viaje del crucero Canarias (por Miguel Aldai)



El último viaje del crucero Canarias

El museo que pudo haber sido y no fue


   Comenzamos este breve artículo por el final de una larga historia, la del crucero pesado Canarias (numeral C-21), entrando en la Ría de El Ferrol en 1977, con destino al desguace. Siempre he creído que la historia de las cosas está relacionada con la historia de las personas que interactuaron con ellas, por lo que junto con el navío fueron al desguace miles de historias, recuerdos y experiencias personales, individuales y colectivas, porque sus casi cincuenta años de historia dieron para mucho.





El Canarias, junto con su buque gemelo El Baleares, fue un clásico crucero “tipo Washington[1]”. Aunque España no había firmado el tratado, se apostó por este concepto de navío, por lo que se acordó la construcción de tres unidades, según la Ley de 13 de julio de 1926. Los cruceros fueron presupuestados en 87 millones de pesetas cada uno y llevarían los nombres de Canarias, Baleares y, posiblemente, Ferrol[2].

   Los planos de los dos cruceros fueron diseñados por Sir Phillip Watt, director del astillero Armstrong de Barrow-in-Furnes, aunque su construcción se llevaría a cabo en El Ferrol. Su inspiración era muy similar a los de las clases Kent y London, de la Royal Navy.

   Las quillas de ambos cruceros se ponen el 15 de agosto de 1928 en los astilleros ferrolanos y sus botaduras se producen el 28 de mayo de 1931 (Canarias) y 20 de abril de 1932 (Baleares). La entrega de ambos buques estaba prevista para 1933, pero debido a dificultades presupuestarias y a demoras en la entrega de material, llegamos a julio de 1936 con ambos navíos sin finalizar y aún en los astilleros. Esta circunstancia hará que los buques puedan ser alistados en el bando nacional, cuando tras unos días de incertidumbres, dudas y enfrentamientos, finalmente la base naval de El Ferrol se suma a la sublevación el 20 de julio.


Guerra Civil


   La gran urgencia por trasladar hacia la zona del Estrecho a unidades navales que puedan apoyar el desplazamiento de tropas desde el Protectorado de Marruecos hasta la Península, hará que se aceleren los trabajos en el Canarias. El 27 de septiembre de 1936, el crucero parte hacia el Estrecho, lo hará sin sus cañones antiaéreos y sin la dirección de tiro original de las piezas principales de 203mm[3]. Con igual prisa e improvisación, se completa su tripulación: oficiales y auxiliares de la base naval; aprendices de artillería; aspirantes del buque escuela Galatea y voluntarios falangistas[4].

   El 29 de septiembre se produce su primer combate, cuando avistan al destructor republicano Almirante Ferrándiz en el Estrecho. En un enfrentamiento desigual, el Canarias comienza a abrir fuego desde 21.000 metros y las primeras salvas alcanzan al destructor a los 16.000 metros. El destructor se hunde dejando en el mar a 31 supervivientes que son recogidos por el Canarias.

   La actividad del buque durante toda la guerra será incesante. El 18 de octubre abre fuego a 9.000 metros sobre un submarino desconocido. El 8 de noviembre incendia los depósitos de Campsa en Almería; el día 10 realiza un bombardeo nocturno sobre Barcelona; el 11 hunde un transporte y el 12 apresa otro buque.

   El 30 de noviembre apresa al buque soviético Kharkov y el 14 de diciembre hunde otro navío de la URSS, el Konsomol, que transportaba material de guerra para el Gobierno de la República.

   En marzo de 1937 cambia de escenario y opera en el Cantábrico, con la intención de interceptar un convoy que, desde Méjico, viene cargado de material de guerra para el Gobierno. Ataca y apresa también a algunos buques de un convoy proveniente de Bayona. En abril lo encontramos nuevamente en el Mediterráneo, donde tuvo algunos encuentros con la flota republicana.

   El 6 de marzo de 1938 es hundido el gemelo del Canarias, el crucero Baleares, en un ataque con torpedos de la flota republicana sobre los dos cruceros.

   El 21 de agosto de 1938 el Canarias parte de la base de Palma para interceptar al destructor republicano José Luis Díez, que trataba de llegar a Cartagena procedente de Francia. En la madrugada del día 27 ambos buques se avistan a la altura de Ceuta, el Canarias abre fuego y logra un impacto sobre el destructor, que no obstante consigue huir  y refugiarse en Gibraltar.

   En febrero de 1939, en la revista naval celebrada en Tarragona y casi sin oposición en el mar, el Canarias daba prácticamente por cerrada la contienda.


Segunda Guerra Mundial


   Durante los años en que se prologó la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la consigna fundamental de la unidad más valiosa que le quedaba a la mermada Armada Española era simple: sobrevivir. Para ello se pintó en el casco del buque una enorme franja con los colores neutrales de la bandera española. Sus operaciones se restringieron a operar en aguas costeras y jurisdiccionales. No obstante, si tuvo una pequeña actuación en el final de lo que fue la Operación Rheinübung[5]. Ante la desesperada situación en que se encontraba el acorazado alemán Bismarck, se hace una petición a la Armada Española a través del agregado naval alemán en Madrid, el capitán Kurt Meyer-Döhner, que suponía la partida de la base naval de El Ferrol del crucero Canarias y de dos destructores.

   El Canarias se hizo a la mar a media mañana del día 27 de mayo de 1941, unas horas después del hundimiento del Bismarck. Hacia la 01:00 horas del día 30 de mayo se encuentra con el buque meteorológico alemán Sachsenwald, con el que intercambia comunicaciones. Un poco más tarde, el Canarias encuentra dos cuerpos flotando en el mar, que resultan ser los del músico Malter Grasczak y el señalero Heinrich Neuschwanler. Los cuerpos son izados a bordo para, a las 10:00 horas, ser sepultados en el mar.


Ceremonia en la cubierta del Canarias por los dos cuerpos rescatados sin vida del acorazado alemán Bismarck en la mañana del 30 de mayo de 1941



   Un año antes de este suceso, el crucero Canarias había recibido su bandera de combate[1] en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, a la cual llegó el primero de mayo encabezando una división de la flota formada también por los cruceros Almirante Cervera y Navarra, y los destructores Ulloa, Gravina y Ciscar. El acontecimiento, que tendría lugar el día 5, lo cubrió el diario ABC.


Postguerra


   En los años de la postguerra, el Canarias participó en la Guerra de Ifni (1957), donde prestó un efectivo apoyo de fuego a las tropas que combatían en tierra (bombardeos de Buyarifen, Bu May-Yod, Punta Lleguesira, Sidi Seman y Biugta) y también transportando tropas y materiales para la campaña que el ejército de tierra llevaba a cabo en el interior.

   En enero de 1961, se destaca al Canarias en persecución del transatlántico portugués Santa María, secuestrado por el DRIL[2], mientras cubría su ruta habitual Caracas-Lisboa-Vigo.

Transatlántico Santa María y su gemelo el Vera Cruz atracados en el puerto de Santa Cruz de Tenerife



En mayo de 1962 el buque se desplaza al puerto ateniense de El Pireo como embajada de la delegación española en la boda de Don Juan Carlos y Doña Sofía.

   En la década de los sesenta se estudian varios proyectos para modernizar al antiguo crucero y dotarlo de misiles, pero se desestima el proyecto. También se estudió su conversión en porta-aeronaves, idea igualmente desestimada.

   La última misión de guerra del Canarias tiene lugar en 1969, durante la Campaña de Guinea. La Operación Ecuador consistió en la evacuación de las tropas españolas que aún continuaban en la antigua colonia tras su independencia en 1968 y de la población civil que lo solicitase.



Una reflexión final.



   Entiendo que el mantenimiento de un buque de estas características debe resultar muy gravoso para cualquier Estado, pero lamento profundamente que no tuviesen éxito ninguno de las iniciativas de algunos de sus antiguos tripulantes por mantenerlo a flote como museo. También surgieron proyectos similares de ciudades vinculadas con la historia de este buque, como Santa Cruz de Tenerife, Barcelona, Las Palmas, El Ferrol, Santander y Cádiz. Finalmente ninguna fructificó y el buque, con toda su historia, fue subastado para el desguace el 14 de septiembre de 1977. Fue el último superviviente de aquella clase de cruceros que nació a partir del Tratado de Washington. Pienso que hubiese sido un inmejorable escenario para la creación de un gran museo, con infinitas posibilidades. Un lugar al que todos nos pudiésemos acercar para conocer y aprender un poco más sobre nuestra amplia historia. Un referente didáctico y cultural. Un gran museo que pudo ser y no fue.

   Hoy, lo único que queda de este histórico buque, son pequeños fragmentos diseminados por la geografía española, como por ejemplo una hélice que se entregó a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife en 1980; un cañón de 120mm en Las Palmas; la campana del buque y la segunda torreta de proa en la Escuela Naval Militar de Marín; y algunos instrumentos de navegación en el Museo Naval de El Ferrol.

¡Lástima de oportunidad desperdiciada!



Características principales del buque




Desplazamiento

10.000 Tn (13.200 a plena carga)

Dimensiones

194 mts eslora; 19.50 mts manga; 6.50 mts calado.

Velocidad máxima

33 nudos

Autonomía

8000 millas a 15 nudos

Propulsión

Turbinas Parsons. 8 calderas Yarrow. 4 Hélices

Potencia

90.000 cv.

Armamento principal

8x203/50 mm; 8x120/45mm.

Armamento secundario

8x40mm

Protección

Cinturón blindado de 50-110mm. Cubierta 25-110mm. Torres 25mm.

Tripulación

800 oficiales y marineros.




Fuentes y lecturas recomendadas



-Revista SERGA, nº5. Páginas 2-11.

-Cervera Pery, José. La guerra naval española (1936-1939). Ed. San Martín. Madrid, 1988.

-Aguilera, Alfredo. Buques de guerra españoles (1885-1971). Ed. San Martín. Madrid, 1979.

-Barceló-Fortuny, José María. Historia y estela del crucero Canarias. Almena Ediciones. Madrid, 2004.

-Kbismarck.com (foros de historia naval).

-Diario ABC. Jueves 2 de mayo de 1940 (ABC.es Hemeroteca).

Descárgate el artículo: la biblioteca del güelde


[1] La bandera de combate es el pabellón que arbolan los navíos de guerra justo antes de entrar en combate o en grandes acontecimientos. Se monta en la popa y es de grandes dimensiones.


[2] Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación. Movimiento hispano-portugués que operó entre 1959-1964, cuyo objetivo era el derrocamiento de las dictaduras de Franco en España y Salazar en Portugal.




[1] El Tratado Naval de Washington firmado el 6 de febrero de 1922, nace con el objeto de poner limitaciones a la carrera armamentística naval. De este tratado nace el concepto de crucero pesado, un navío que no debía exceder de las 10.000 toneladas de desplazamiento y cuyo armamento principal tampoco excedería de los 203mm de calibre.


[2] Finalmente se decidió la no construcción del tercer buque de la clase y en su lugar se proyectaron cinco destructores.


[3] Como armamento AA provisional monta 6 piezas de 101,6 mm del acorazado España mientras que para la dirección de tiro de las piezas de 203mm se tomó una de las baterías de costa de El Ferrol.


[4] Muchos de ellos no estaban acostumbrados a servir en el mar y posteriormente fueron desembarcados a la primera oportunidad.


[5] La Operación Rheinübung fue ideada por el Alto Mando Alemán con la finalidad de paralizar el tráfico mercante británico. Para ello, la Kriegsmarine, movilizará al acorazado Bismarck y al crucero pesado Prinz Eugen como unidades navales principales.





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1 comentario:

  1. Hola Miguel. Gracias por compartir en este blog tu estupendo artículo. Aunque reconozco que desconocía la existencia del crucero Canarias y toda su historia, me quedo con tu reflexión final, es decir, con la escasa o nula (y esto lo digo yo) memoria histórica que tenemos en España si la comparamos con otros países de nuestro entorno con una historia incluso menos dilatada que la española. Indistintamente de que a uno le pueda gustar o interesar más o menos la tradición militar de un país. lo cierto es que forma parte de su historia y por ello es imprescindible llevar a cabo acciones tan lógicas como poner en marcha un museo. Quizás la guerra civil y después el franquismo tenga algo que decir en el rechazo generalizado, casi visceral, a todo lo que suene a militar independientemente de la época en las que hayan ocurrido los acontecimientos so pena de ser de "derechas". No parece ocurrir lo mismo en Estados Unidos o Reino Unido, por poner un par de ejemplos similares al español en cuanto a tradición bélica, expertos en darles la vuelta a la tortilla a cualquier desgracia o hecho histórico desafortunado y presentarlo, si no como una victoria, al menos sí como algo digno de ser recordado y rememorado por la ciudadanía.

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