sábado, 23 de agosto de 2014

Observando estrellas, planetas y nebulosas con Astroamigos

El lugar de observación queda situado
a la izquierda de la fotografía, muy cerca del Observatorio
Con esta entrada me gustaría compartir una actividad (¡en verdad, toda una experiencia!) que estoy seguro que será de gran interés para todos aquellos a los que les atraiga mirar hacia el cielo una vez que el sol se ha puesto. La actividad la realicé ayer noche en el Parque Nacional del Teide en Tenerife, muy cerquita del Observatorio astronómico, en el paraje conocido como Corral del Niño (a unos 2300 mts. de altitud), y que como ya podréis imaginar, se trataba de observar una serie de objetos astronómicos con un telescopio computerizado acompañado de las interesantes explicaciones que el monitor, Francisco Roca, ilustraba con un ordenador portátil y hasta con un estupendo láser que, dirigiéndolo al cielo, parecía tocar las mismísimas estrellas.
Uno puede subir al Teide, o a cualquier otro paraje elevado libre de contaminación lumínica, y contemplar el espectacular firmamento, donde destaca a simple vista la mismísima Vía Láctea, nuestra galaxia (en realidad una franja o banda blanquecina describiendo un arco con las estrellas que se encuentran sobre el plano de la galaxia); pero nunca podríamos llegar a aprovechar en toda su magnificiencia tal espectáculo sin la ayuda de un especialista, y de instrumentos apropiados, que nos indique lo que estamos viendo con ojos incrédulos.

Francisco Roca
La actividad la realicé con una empresa llamada Astroamigos (u Observación de las estrellas), si bien hay otras empresas que se dedican a lo mismo, incluso ofreciendo un pic nic o una caminata nocturna. Yo lo hice con Astroamigos después de buscar durante un buen rato en internet, ya que me pareció la mejor opción para mis intereses particulares, que simplemente se reducían a poder observar estrellas, planetas, nebulosas, etc., con un buen telescopio (una de mis grandes ilusiones) durante un par de horas, a un precio razonable (22€), en un grupo reducido (en principio de ocho personas, aunque conté doce...), y con las pertinentes explicaciones de alguien que verdaderamente entiende de Astrofísica (y no un simple aficionado, ¡que para eso ya me tengo a mí mismo!) Astroamigos me ofrecía esas condiciones, así que me decanté por ellos. Es importante reservar con antelación (de hecho, yo quería ir hoy, y no ayer), pues son actividades muy demandadas, y no todas las noches son adecuadas al depender de las condiciones atmosféricas, de si hay Luna o no, de la posición de los objetos astronómicos, etc. Para reservar con Astroamigos lo mejor es entrar en su web y allí todo está detallado de manera muy clara, con las fechas posibles, las actividades que hay en programa, etc. En cualquier caso, se puede reservar por correo electrónico y el pago se realiza una vez finalizada la actividad.

Por tanto, si vives en Tenerife, o estás pensando en visitar la isla y te va hacer cosas más allá de tostarte al sol, incluso sin ser un gran entendido ni aficionado a la Astronomía, sin duda esta actividad no te dejará indiferente; es imposible que lo haga, pues además de ver estrellas gigantes rojas como Antares, naranjas como Arturo, o Vega (la famosa estrella a la que llegó la Jodie Foster en Contact, una novela de Carl Sagan, el de la serie Cosmos, la antigua, claro), planetas como Marte o Saturno (viendo incluso sus anillos), sistemas binarios de estrellas, nebulosas, cúmulos, y hasta la vecina galaxia de Andrómeda (sí, esa que se va a estrellar contra la nuestra en un futuro), lo harás en el incomparable marco del Parque Nacional del Teide, al ladito de los inmaculados y futuristas telescopios del Observatorio del Teide que se elevan sobre un terreno tan renegrido como volcánico.

Galaxia de Andrómeda (M31)
La noche se presentó despejada, y según el monitor, especialmente buena para la observación a pesar de que el viento la desluciera meneando el telescopio y haciendo que los objetos que veíamos a través de él vibraran un poco (a veces mucho). Pero todo lo relacionado con la observación con telescopio tiene mucha miga, y depende de muchos factores técnicos que no alcanzo a comprender del todo. También reconozco, debido a mi desconocimiento y a la influencia de los documentales que echan por la televisión, que me esperaba ver los objetos astronómicos más cercanos, lo cual no restó fastuosidad a la actividad. Uno tiene en mente las impresionantes fotografías y recreaciones artísticas que de los astros nos ponen en las revistas o documentales, seguramente hechas, en el caso de las primeras, con grandes telescopios orbitales y empleando una tecnología más avanzada, o bien con sondas espaciales. Sin embargo, sí que me impresionó poder apreciar los anillos de Saturno y su satélite Titán (este era solo un punto, pero ahí estaba), y también descubrir que al mirar por el telescopio, una solitaria estrella en el firmamento, de repente ¡se convirtiera en dos estrellas!, como Albireo, en la constelación del Cisne, pudiendo hasta diferenciar los colores de cada una de ellas. ¿Y qué decir de Antares...? Una estrella supergigante que es de las más brillantes en el cielo a simple vista, y que por su color rojizo se confunde con Marte. Con el telescopio sí fue posible observar los distintos colores de las estrellas: rojas, azules, amarillas... dependiendo de si estaban más calientes o frías. Los cúmulos globulares también merecían la pena, y es asombroso, pues uno miaraba al cielo y solo veía un punto o nada, y luego, a través del chisme, se desplegaban cientos de miles de estrellas viejas, igual que los cúmulos abiertos, como el de la Mariposa o el de Ptolomeo.

Historia del tiempo (S. Hawking)
En definitiva, y no me entretengo más, resultó un actividad apasionante y diferente, así que aprovecho para recomendar un libro que puede venir a cuento: Historia de tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros, del científico Stephen Hawking (que por cierto estará en Tenerife el próximo septiembre para dar unas conferencias en el Starmus), y que terminé de leer hará un mes o dos. Si bien es un libro de divulgación científica, creo que a uno le tiene que gustar mucho la Física y manejar algunos conceptos mínimos de aquella para seguirle el hilo a Hawking; y aunque use el sentido del humor al escribir y no recurra a complicadas ecuaciones para ilustrar sus teorías, el tema sigue siendo complejo y denso si no se dispone del interés necesario para abordarlo. Vamos, que no es como ponerse delante del televisor y entregarse desenfadadamente a la última entrega de Cosmos, la nueva, la de Neil deGrasse Tyson.

Descárgate el artículo: el guelde en la cazuela

El siguiente vídeo te explicará en seis minutos la Historia del tiempo de Hawking:





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