viernes, 30 de enero de 2015

Roma: ciudad con historia... y librerías-café

Libreria Cicerone
Roma es una ciudad con un gran pasado histórico y un patrimonio monumental y cultural descomunal. Igualmente descomunal es el tránsito de coches, motos y personas. Por la ciudad eterna circulan los coches y los peatones en extraña, y a la vez «perfecta», sincronía: coches y peatones se entrecruzan a un mismo tiempo sin que unos ni otros se otorguen un aspaviento o un pitido de más. De lo contrario, la ciudad no podría fluir como parece que lo hace. Pero además de monumentos, turistas e iglesias que emulan catedrales, Roma también cuenta con numerosas librerías. Algunas de ellas forman parte de grandes cadenas de librerías (como Feltrinelli), o incluidas en espacios culturales y museos; otras son independientes y especializadas en cine, en libros usados y de viejo, en novela ilustrada, en literatura hindú o de mujeres, en obras con espíritu reivindicativo (como la librería La testa di ferro, que queda cerca de la famosa Basílica de Santa Maria Maggiore, estación de Termini), en temática religiosa, etc. Las hay que están emplazadas al aire libre en barracas (en plazas como la de Reppublica, o frente al castillo de Sant'Angelo), y orientadas al mercado de segunda mano; y por haber, las hay hasta en antiguos pasajes subterráneos, como la librería Cicerone (sottopassaggio di Galleria Colonna, muy cerquita de la Fontana di Trevi, que actualmente está en restauración. Aunque han dejado "un sitio" para que los turistas puedan seguir echando las monedas...)

Libreria La testa di ferro
Desconozco que tal les va el sector del libro a los romanos, pero después de haber pasado allí unos cuantos días, a casa me traje un concepto de librería que, sin ser nuevo pero sí innovador, puede ayudar a que sobrevivan muchas librerías tradicionales. Este modelo es el de las librerías-café, un modelo de negocio alternativo que ofrece un conjunto de oportunidades y posibilidades a las maltrechas librerías tradicionales. De libros quizás no se pueda vivir, pero de cafés y vinos a lo mejor sí. Mezclarlos no es una mala opción siempre y cuando no se desvirtúe al libro y quede ester educido a un simple atrezo decorativo. Creo que esta es una de las mayores amenazas que puede tener el modelo de librería-café: convertirse en una cafetería más, pero con libros de adorno. No es la idea.

¡Un café bien echado!
En una búsqueda de librerías por internet antes de viajar a Roma pude contabilizar no menos de diez librerías-café, de las cuales visité dos. Algunas de la lista habían cerrado, lo que no fue una buena noticia, y otras estaban situadas en los barrios de Ostiense y Pigneto al calor de la Universidad, y que tampoco pude visitar por cuestión de tiempo, pues no quedan muy cerca del centro de la ciudad (ni del metro) y mis «compañeras de viaje» tenían otros intereses además de visitar las librerías, así que había que repartir las visitas. En cualquier caso, y sin haber estado (y la tenía como objetivo) cito el Caffè letterario, pues tenía muy buena pinta (...quizás demasiada buena pinta: es un espacio cultural en toda regla).


Libreria Altro quando
Menciono las dos librerías café que sí visité, bastante más modestas, por si alguien está interesado en pasarse por ellas si va a Roma. Una de ellas es la librería Altro Quando, situada en Piazza Pasquino (cercana a la famosísima Piazza Navona, el antiguo stadium de Domiciano). La librería está especializada en cine, y así se anuncian. La primera planta está dedicada a los libros, y el sótano, a un pub birreria, si bien estaban de reformas y lo más que pude hacer fue comprar un ejemplar de El Principito (en romano Er Principetto), pero con la particularidad de que estaba escrito en dialecto romano, muy divertido si se conoce la lengua italiana y sus variedades dialectales, que son muchas. En la misma calle está el restaurante Cantina e cucina, y que recomiendo por la excelente atención, sus precios razonables y la buena comida.


Libreria Fandango Incontro
Con mucha más pinta de librería-café (porque servían café, entre otras cosas) está Fandango Incontro, ubicada en Via dei Prefetti, y más allá de una librería-café, es también un espacio cultural donde se presentan libros y se expone arte. No saqué fotos del interior porque me parecía muy descarado, pero el que visite su web sabrá de lo que estoy hablando. En esta librería me surgió la pregunta de si, a la hora de plantear los usos de un local destinado a este tipo de negocio, era mejor separar los ambientes y no mezclar la zona de libros con la de cafetería, o bien fusionarlos. En Fandango los ambientes están separados, aunque el hilo argumental está presente en todo el espacio. De hecho, la zona destinada a cafetería (una especie de terraza interior) contaba con varias estanterías con libros de oferta; y un cartel que decía algo así como «por favor, no ensuciar los libros al ojearlos, pues son para la venta». Para concluir este articulillo informativo, les dejo un precioso fragmento musical extraído de la película Querido Diario, del interesante director y actor Nanni Moretti:

Omaggio a Pier Paolo Pasolini (en Caro Diario)


Descárgate el artículo: el guelde en la cazuela



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